Tarta fría de queso y fresas

imageHay mil formas de preparar una tarta de queso, pero esta receta es nuestra favorita, la versión fría con queso crema. Tal como le ocurre a su ingrediente principal, esta tarta tiene mil formas de prepararse, en frío o en horno, y ninguna de ellas decepciona. La neoyorquina se hace con queso crema, mientras que en Italia se prepara con mascarpone o ricotta y en Alemania con quark.

Aunque el queso es uno de los alimentos más primitivos, es curioso que el queso crema, que aquí solemos llamar Philadelphia, se inventó en el siglo XIX en Nueva York.

¡Así que somos unos privilegiados por poder disfrutarlo!

Esta tarta es muy fácil de hacer y el contraste de sabores y texturas seduce a todos, así que es un buen postre para llevar a una comida con amigos.

Ingredientes (para un molde de 23 cm):
  • 1 paquete de galletas (yo suelo usar unas de soja y naranja pero valen María o Digestive)
  • 100 g de mantequilla
  • 500 ml de nata líquida
  • 600 g de queso crema blanco
  • 150 g de azúcar
  • 9 hojas de gelatina neutra
  • Mermelada de  fresas
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Preparación:

Derretir la mantequilla en el microondas. Triturar las galletas con el accesorio de picar de la batidora y mezclarlas junto con la mantequilla en un cuenco. Con ayuda de una lengua, repartir la mezcla por el fondo del molde apretando bien para formar una base sólida y regular. Tapar con film y meter en la nevera.

Hidratar las hojas de gelatina en un cuenco con agua fría.

imageEn un cazo calentar la nata, agregar el azúcar y el queso, y mezclar bien a fuego lento, sin dejar que llegue a hervir.

Cuando esté todo bien diluido, secar la gelatina en una cama de papel de cocina y añadir al cazo para mezclar con el resto.

imageCuando la mezcla se atempere un poco, verter sobre la base de galletas del molde y volver a meter en la nevera. Debe estar 6 horas como mínimo, por eso podemos preparar esta tarta el día anterior.

imagePara la última capa, usaremos mermelada. No aconsejo usarla sin azúcar o light porque suelen ser muy insípidas. La mermelada se puede poner de tres maneras distintas: 1) simplemente batiéndola un poco con una cuchara para que sea manejable y distribuirla por la tarta, 2) hacer un coulis a partir de la mermelada, añadiendo por cada 5 cucharas de ella 1 de agua en un cazo y calentarlo a fuego bajo removiendo hasta obtener una mezcla suave y más liquida que la mermelada, o 3), si quieres que esta capa de la tarta sea más sólida, añadir 5 cucharadas de mermelada en un cazo y 1 de agua, y cuando esté tibia, añadir 1 hoja de gelatina previamente hidratada y escurrida. Remover hasta que se disuelva y verter sobre la tarta uniformemente.

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Consejillos:
  • Puedes triturar las galletas metiéndolas en una bolsa hermética y pasándole el rodillo.
  • Si el queso no se diluye completamente y seguimos encontrando grumitos, podemos usar la batidora, evitando crear burbujas, para conseguir una mezcla homogénea y limpia.
  • Podemos decorar la tarta con frutos rojos o fresas.

 

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